Por: Dra. Lyanne Santana Khoury
Medicina Interna – Geriatría
Harvard Medical School / Beth Israel Deaconess Medical Center.
Boston, Massachussets.
El cuerpo interactúa con trillones de microorganismos que conforman la microbiota humana, el 95% de estos viven en el intestino. Con el tiempo, la composición de la microbiota cambia, influenciada por: la dieta, el ejercicio, el uso de medicamentos, además de múltiples factores ambientales y la edad.
El cambio de la microbiota se ha estudiado, determinando que, en adultos mayores existe una disminución en la diversidad microbiana. Esto se ha relacionado con el diagnostico de síndromes geriátricos como: deterioro cognitivo, caídas, fragilidad, depresión/ansiedad y la inflamación crónica. El efecto de la microbiota intestinal y su influencia en la longevidad sigue en investigación, pero existe evidencia de su conexión con el envejecimiento acelerado.
A medida que el cuerpo envejece, el sistema inmunológico pierde eficacia, y se vuelve más reactivo, esto produce un estado de inflamación persistente, conocido como ‘inflammaging’. Este estado de inflamación crónica aumenta el riesgo de artritis, cáncer, enfermedades cardiovasculares, diabetes y la enfermedad de Alzheimer. La microbiota está relacionada con funciones reguladoras de la inflamación; produce ácidos grasos de cadena corta, que ayuda con el efecto antiinflamatorio natural del intestino, ayudando a crear la barrera intestinal. El desbalance de la microbiota causa un aumento en la permeabilidad intestinal y permite que fragmentos bacterianos entren al torrente sanguíneo y así, activen la inflamación sistémica. Una microbiota saludable reduce la inflamación.
La microbiota también está vinculada en la absorción de aminoácidos y micronutrientes esenciales (vitamina D, calcio y magnesio), que tienen un rol en la salud ósea y muscular. La sarcopenia, o pérdida progresiva de masa muscular, es causa importante de fragilidad, caídas y pérdida de independencia en adultos mayores. Se ha demostrado que una microbiota rica en Lactobacillus y Bifidobacterium mejora el metabolismo muscular y reduce la atrofia.
El eje intestino-cerebro es una red de comunicación entre el sistema digestivo y el sistema nervioso central, mediada por señales neuronales, hormonales, inmunológicas y microbianas. Se ha vinculado la alteración de la microbiota con condiciones neurológicas, inluyendo, la demencia y deterioro cognitivo, depresión y ansiedad. Metabolitos formados por la microbiota, como el butirato y el ácido propiónico, tienen efectos neuroprotectores, y están relacionados con una buena salud mental. La microbiota también modula producción de neurotransmisores como serotonina, dopamina y GABA, influyendo en el estado de ánimo y trastornos afectivos comunes en la vejez.
Debido a la evidencia que entrelaza cambios en la microbiota y síndromes geriátricos, organismos internacionales recomiendan un estilo de vida enfocado en mejorar la salud microbiana.
- Mantener una dieta balanceada, rica en vegetales, frutas, legumbres, proteína magra,
grasas saludables (eg. Dieta Mediterránea); que promueve una microbiota diversa. - Introducir probióticos en forma de alimentos o capsulas. Los alimentos como el yogurt,
kombucha, matcha, chocolate negro; son ricos en probióticos. - Alimenta tu intestino con prebióticos; alimentos que estimulan el crecimiento de
bacterias beneficiosas, promoviendo así una microbiota saludable.
Existe evidencia científica vinculando la microbiota intestinal y su papel fundamental en el
envejecimiento. Esto puede ser tu aliado para la longevidad. ¡Cuida tu microbiota!


